Solo es el inicio. Puede interpretarse como el primer día de clase, pero, aun así, la aparición de Pedro Martínez de la Rosa (Sauber, 1.12.784 minutos) en la primera fila de pupitres, pegadito, muy cerquita del flamante Ferrari de Felipe Massa (1.12.574) y por delante del mismísimo Michael Schumacher (Mercedes, 1.12.947) significa que al veterano piloto catalán no se le ha olvidado conducir a altísima velocidad.
El comportamiento de DLR en la primera sesión de la temporada, ayer en Cheste (Valencia), demuestra que se ha cuidado, y mucho, y que está dispuesto a demostrar de una vez por todas que aún es un piloto con el que se debe contar. «Me he preparado mucho y muy fuerte porque estaba convencido de que encontraría un equipo que confiaría en mí», comentó De la Rosa, que elogió su nuevo coche. «El Sauber es muy agradable de conducir, tiene una buena base y estoy muy esperanzado». De la Rosa, por supuesto, no dio demasiada importancia a su estupendo crono «porque esto acaba de empezar».